Analizando el mecanismo de producción de los accidentes se puede determinar que los mismos no son sucesos inevitables, sino que la inmensa mayoría pueden eliminarse tomando las adecuadas medidas de prevención.
La prevención de accidentes se sustenta en tres pilares básicos: las medidas técnicas, la legislación y la educación. La conjunción de los tres hace posible una mayor eficacia preventiva.
Las medidas técnicas permiten aplicar a instalaciones, objetos, procedimientos, etc., normas e instrumentos tecnológicos al servicio de la seguridad y la prevención.
La educación en cierta medida es la que más contribuye a crear conductas saludables capaces de interaccionar positivamente con el medio.
Es importante en las edades infantiles y juveniles en las que se forjan los comportamientos. Es básica la coordinación educativa de familia, escuela, sanidad y sociedad, aunque actualmente esta frase puede parecer utópica.
No se trata de sobreproteger al niño e inhibir sus necesidades psicomotoras de exploración del medio, sino de ayudarlo a conocer dicho medio y que aprenda a evaluar y evitar las situaciones de riesgo.



