La placenta es el único órgano que le brinda al feto oxígeno, nutrición, elimina sus desechos y produce sus hormonas. Es por lo tanto el órgano más importante del feto.
Una vez que el embrión multicelular y gastrulado se introduce en el endometrio, comienza a producirse la interrelación entre los tejidos maternos y los del embrión.
Se distinguen 2 partes en ese embrión multicelular y cavitado: el trofoblasto, que es tejido extracorporal, y el cuerpo. Lo que se relaciona con la madre es el trofoblasto, la capa externa del embrión.
El trofoblasto se divide rápidamente en 2 grupos celulares: el citotrofoblasto, que tiene las células que se están dividiendo como la mayoría de los tejidos, y el sincitiotrofoblasto, en el cuál las divisiones celulares no existen tan ordenadamente.
El trofoblasto tiene enzimas que destruyen la decidua, invadiéndola. A nivel de la decidua comienzan a abrirse vasos que forman lagunas (de origen materno) dentro del espacio fetal: comienza a circular sangre materna en el sincitiotrofoblasto. Comienzan a aparecer tabicamientos del lado fetal que son las vellosidades primarias.
Finalmente, las lagunas de circulación materna bañan en forma permanente las vellosidades coriales fetales, cubiertas por sincitio y citotrofoblasto, y adentro tiene capilares. En ningún momento se mezclan la sangre materna y fetal.
Este tipo de circulación placentaria en la especie humana es de tipo hemocorial: o sea que la sangre materna (hemo) está en contacto con el corion con trofoblasto del feto. Como membrana de separación entre la sangre materna y la sangre fetal se encuentra exclusivamente tejido fetal.



