La meningitis bacteriana es una enfermedad que determina muerte y secuelas en un porcentaje importante de pacientes. El diagnóstico oportuno y el tratamiento adecuado permiten frecuentemente la curación. Desafortunadamente la forma de presentación clínica, principalmente en niños pequeños no siempre es característica y típica.
Se estima que aproximadamente un 50% de fallecimientos se producen dentro de las primeras 48 horas. En los recién nacidos los gérmenes son adquiridos en el momento del parto. Un porcentaje más bajo lo adquieren en nursery o en el domicilio. Las bacterias más frecuentes son: Estreptococo grupo B y E. Coli. Otros Estreptococos (como los enterococos), bacilos entéricos Gram negativos (Klebsiella, Enterobacter, Serrata) y Listeria Monocitogenica también pueden estar presentes.
Se sabe que las bacterias causantes en lactantes y en niños mayores también pueden causar meningitis bacteriana en recién nacidos. La mayoría de las meningitis bacterianas se desarrollan por vía hematógena. Las etapas que sigue son: primero la colonización de las vías respiratorias altas; luego se produce la invasión sanguínea desde la mucosa respiratoria; a continuación se produce bacteriemia, invasión de los plexos coroideos, inflamación de la meninges y del encéfalo; luego desarrollo de la cascada inflamatoria en espacio subaracnoideo, se produce edema cerebral y daño neurológico.



