Una reanimación eficiente y efectiva está determinada por una conducta que incluye evaluación, decisión y acción. Si bien el escore de Apgar es objetivo para evaluar la respuesta a la reanimación, no determina el inicio de la misma, dado que la primera evaluación se realiza al minuto de vida, perdiendo así un tiempo fundamental para una reanimación efectiva.
Los primeros elementos que se deben tener en cuenta son respiraciones espontáneas, color del recién nacido y frecuencia cardíaca, si cualquiera de estos parámetros estuviera comprometido, indica que se debe tomar la decisión de la reanimación de inmediato.
La reanimación de un neonato incluye los tres pilares básicos de toda reanimación, inclusive en pacientes adultos, que son: A) vía aérea permeable, B) ventilación, iniciar respiración, C) mantener la circulación en parámetros compatibles con la vida.
Se agrega a todo esto el mantenimiento de la termorregulación, tratando de evitar que el neonato entre en hipotermia. La prevención de esta última es fundamental, dado que la injuria por frío aumenta la tasa metabólica, lo que provoca mayor requerimiento de oxígeno y genera pero pronóstico de asfixia.



