El tratamiento de la mayoría de las gingivitis consistiría en la eliminación mecánica de la placa bacteriana mediante la tartrectomía (profilaxis, higiene, limpieza de boca) y una mejora de las medidas de higiene bucal diarias (cepillado), aumentando la motivación del paciente. Es evidente que, en general, el uso del cepillo dental tiene, por deficiencias del usuario, un efecto limitado en la eliminación de la placa bacteriana; si no fuese así, las enfermedades periodontales no serían tan prevalentes. El control químico de la placa pretende ser una alternativa o ayuda al uso imperfecto del cepillo dental, al inhibir el crecimiento de la placa. La clorhexidina (digluconato) ha demostrado ser efectiva en la inhibición bacteriana y con cierta capacidad para reducir la inflamación gingival, pero tiene ciertos inconvenientes como la tinción dentaria, que contraindican su uso diario prolongado. Normalmente se prescribe en colutorios al 0,12% con 2 enjuagues diarios: uno cada 12 horas durante 10-15 días.
La utilización rutinaria de antibióticos no está justificada excepto en determinadas circunstancias. Los que han resultado ser más efectivos frente a las enfermedades periodontales son el metronidazol, tetraciclinas (minociclina y doxiciclina) y la amoxicilina con o sin clavulánico.
En las periodontitis es preciso realizar una planificación del tratamiento en función de la gravedad del cuadro y realizar, además de la tartrectomía convencional, un tratamiento periodontal específico (raspado y alisado radicular) y en ciertas ocasiones se requiere realizar cirugía periodontal.
En las ginvivitis o periodontitis simples (por placa) no se recomienda el uso de antibióticos como norma, aunque la experiencia demuestra que, en situaciones donde la inflamación es especialmente grave, y el paciente se queja de dolor, el tratamiento mecánico periodontal (tartrectomía, raspado y alisado) es más cómodo y menos traumático si es precedido de la administración previa de antibioterapia.








