Una de las alteraciones más frecuentes de la pared vaginal es el quiste del conducto de Gartner o conducto mesonéfrico. Habitualmente se descubre de manera accidental y no requiere tratamiento específico.
En el paciente con actividad sexual puede ser necesaria la extirpación cuando se acompaña de dispaurenia. Los quistes del conducto paramesonéfrico (mulleriano) suelen hacerse sintomáticos en la menarquia, cuando la cavidad quística se rellena de sangre menstrual.
Las mujeres que quedaron expuestas al dietiletilbestrol (DES) durante la vida intrauterina presentan una incidencia elevada de adenosis vaginal y cervical. Estas pacientes presentan con frecuencia alteraciones relacionadas con la reproducción, como infertilidad, abortos habituales y alteraciones en las trompas y en la cavidad uterina. Una secuela infrecuente de la exposición al DES intraútero es el adenocarcinoma de células claras de la vagina y el cervix.
El sarcoma batrioide es un carcinoma vaginal que aparece sobre todo en pacientes pediátricas y que se debe tratar mediante extirpación quirúrgica. En el período postoperatorio se suele administrar quimioterapia. Se debe examinar la histología de cualquier lesión vulvar dudosa.








