La diabetes se sitúa entre la cuarta y sexta causas de muerte en los países desarrollados. Sin embargo, esta posición está enmascarada por el hecho de que los registros de mortalidad agrupan procesos relacionados (por ejemplo enfermedades cardiovasculares, cáncer, etc.), sin mención específica de la diabetes. La tasa bruta de mortalidad por diabetes en España, obtenida a través de los certificados de defunción es del 29,3 por 100.000 habitantes/año en mujeres (tercera causa de mortalidad) y del 16,1 en hombres (séptima causa). Estas tasas son intermedias respecto al resto de Europa (7,9 en Grecia y 32,2 en Italia).
La esperanza de vida del diabético se halla reducida en el 50% (30 años) en aquellos que inician su enfermedad en la niñez, y en el 30% en los que la enfermedad se inicia después de los 40 años.
La mortalidad es excesiva por un factor 2-3 respecto a la población no diabética, pudiéndose elevar hasta 6 en los diabéticos menores de 40 años. Este exceso de mortalidad, principalmente, se debe a las complicaciones renales en la diabetes iniciada en edad joven, y a las cardiovasculares, en especial por cardiopatía coronaria en la diabetes diagnosticada después de los 40 años.
En el conjunto de los individuos con diabetes, la importancia de las distintas causas de muerte es la siguiente: enfermedad coronaria (40-60%), accidente cerebrovascular (ACV) (5-15%) e insuficiencia renal (3-5%). Globalmente, la arteriosclerosis es la causante de aproximadamente el 75% de las defunciones en diabéticos.
La mortalidad por diabetes está en relación con la edad, el sexo femenino, determinadas etnias, la edad al diagnóstico de la DM, los años de evolución de la enfermedad metabólica, la presencia de otros factores de riesgo cardiovascular (FRC), existencia de complicaciones de microangiopatía diabética y el mal control glucémico mantenido durante años.








