Es el conjunto de eventos prenatales, perinatales y postnatales, que vinculados a un déficit de aporte de oxígeno o de una adecuada perfusión tisular, determinan una alteración en el intercambio de gases con las consiguientes hipoxia, hipercapnia y acidosis metabólica en el recién nacido. El alcance de la lesión dependerá de la gravedad y duración de la asfixia, así como de las necesidades metabólicas de los distintos órganos.
A nivel mundial, la incidencia de asfixia perinatal es de 2% a 3% en recién nacidos a término, y aumenta en recién nacidos de pretérmino; es próxima a 30% en recién nacidos de 28 semanas de edad gestacional.
La importancia de la asfixia perinatal en el recién nacido es que se encuentra dentro de las primeras causas de mortalidad perinatal en los últimos años, y se corresponde con una elevada morbilidad vinculada al neurodesarrollo. El otro elemento importante es que con controles adecuados del embarazo, monitoreo prenatal y trabajo de parto, así como una adecuada reanimación ya sea intraútero o perinatal, podemos evitar la secuencia de complicaciones de la asfixia perinatal. Sin embargo, la sensibilidad y especificidad de los marcadores de sufrimiento fetal agudo son deficientes, por lo que no siempre podremos anticipar el evento.
Para hablar e asfixia perinatal consideramos en conjunto la presencia de sufrimiento fetal agudo, el test de Apgar al minuto y a los cinco minutos de vida, acidosis metabólica en la gasometría de cordón umbilical.








